Introducción
El Palau Güell es uno de los edificios de Barcelona que tenía ganas de conocer por dentro. Había visto muchas veces sus famosas chimeneas de colores, pero no tenía muy claro si realmente merecía la pena visitarlo solo por eso. Y la verdad es que el interior me encantó.
La visita empieza en las antiguas caballerizas. Pasas por las habitaciones, el gran salón central, los dormitorios y otros espacios que ayudan a imaginarte cómo se desarrollaba la vida de la familia Guell. Y al final, como no podía ser de otra forma, llegas a la azotea.
Incluido en mi ruta de lugares que ver en Barcelona en 3 días, en este artículo te cuento qué ver en el Palau Güell y cómo fue mi visita por el interior de este edificio de Gaudí en Barcelona.
La cochera
La primera parte del recorrido te lleva hasta la zona destinada a los carruajes.
El acceso estaba preparado para permitir la entrada y salida de los carruajes de la familia, por lo que esta parte del palacio tenía una función mucho más práctica que las habitaciones que visitarás después.
La caballeriza
Después llegas a la caballeriza, donde se encontraban los espacios destinados a los caballos. Es una zona bastante amplia.
Me parece una buena forma de empezar la visita porque antes de llegar a los grandes salones puedes descubrir una parte más funcional del palacio y cómo estaba organizado el edificio desde abajo.
El vestíbulo de la vivienda y la escalera
Después llegas al vestíbulo de la vivienda y a la escalera que comunica las diferentes plantas. A partir de aquí comienza la parte más residencial del Palau Güell.
La arquitectura también empieza a tener más protagonismo, con los materiales y elementos decorativos que encontrarás en las diferentes estancias del palacio.
La antesala
La antesala es otro de los espacios que encontrarás antes de entrar en las principales habitaciones de la planta noble. Es una zona de paso que te va llevando hacia las estancias más importantes de la vivienda.
La sala de confianza y la sala de la tribuna o de fumadores
La sala de confianza era uno de los espacios utilizados por la familia y también servía como zona de acceso a los dormitorios privados. Aquí puedes fijarte en la chimenea de mármol rojo y alabastro y en el panel de mármol blanco decorado con elementos dorados.
Uno de los detalles que más me llamó la atención es el espejo situado junto al balcón. Gaudí lo colocó de tal manera que el balcón pareciera visualmente más grande y entrara más luz en la habitación.
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La sala de fumadores, por su parte, nos acerca a la parte más social del palacio. Eusebi Güell organizaba conciertos y diferentes actividades culturales en el edificio, por lo que algunas de estas estancias estaban pensadas para recibir invitados.
El comedor
Protegido por un cristal encontrarás el comedor, donde puedes seguir viendo cómo Gaudí cuidó todos los detalles de la decoración y de los materiales utilizados.
Una de las cosas que más me gusta del Palau Güell es que el edificio no se limita a tener una fachada llamativa. El diseño continúa en el interior y prácticamente cada habitación tiene algo que la hace única.
El corredor
El recorrido continúa por el corredor, un espacio que comunica diferentes habitaciones de la planta noble. Aquí puedes seguir viendo cómo se organizaban las distintas estancias alrededor de las zonas principales del palacio.
Además, este tipo de espacios ayudan a entender que el Palau Güell no está formado simplemente por una serie de habitaciones independientes, sino que todo está conectado y pensado como un conjunto.
La terraza de mediodía y la fachada posterior
Después de recorrer varias habitaciones interiores puedes salir al exterior y contemplar la fachada posterior del Palau Güell.
La terraza de mediodía también conecta diferentes estancias de esta parte del edificio y permite ver el palacio desde una perspectiva bastante diferente a la de la entrada principal. A mí me encantó este cambio de ambiente dentro de la visita.

La sala de visitas y el tocador de señoras
Después llegarás a la sala de visitas y al tocador de señoras. Son otros de los espacios destinados a la vida social de la vivienda y a recibir a las personas que acudían al palacio.
A estas alturas de la visita ya puedes hacerte una idea bastante clara de cómo se organizaba la planta noble y de la cantidad de habitaciones que rodeaban el gran salón central.
El salón central
Llegamos a uno de los espacios más bonitos del Palau Güell: el salón central. Esta enorme estancia es el corazón del edificio y las habitaciones de las plantas superiores se organizan alrededor de ella.
Lo primero que llama la atención es su altura y la gran cúpula que cubre el espacio. Si miras hacia arriba puedes ver pequeños huecos por los que entra la luz y que crean un efecto casi mágico.
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Lo mejor es que no solamente puedes contemplarlo desde abajo. A medida que sigues recorriendo el palacio puedes volver a verlo desde las plantas superiores, a través de diferentes ventanas y aberturas. Durante la visita también puedes escuchar el órgano, que suena cada media hora.
El salón fue utilizado para conciertos y la música tenía un papel importante dentro de la vivienda. Los músicos y coros podían situarse en diferentes puntos del espacio para conseguir que el sonido llegara desde distintos lugares.
La tribuna de los músicos
El recorrido también te lleva hasta la tribuna de los músicos, situada en la parte superior del salón central. Desde aquí puedes volver a contemplar el gran salón desde otra perspectiva.
Me parece uno de los mejores ejemplos de cómo Gaudí diseñó el palacio pensando no solamente en la estética, sino también en cómo se iba a utilizar cada espacio.
La sala de confianza de la planta de los dormitorios
Después de recorrer las zonas más sociales del palacio llegamos a la planta de los dormitorios, donde los espacios ya no están destinados principalmente a recibir invitados, sino que forman parte de una zona mucho más privada de la vivienda.
Encontramos otra sala de confianza, que funcionaba como sala de estar familiar y también como acceso a los dormitorios. Desde sus dos ventanas puedes contemplar el salón central desde arriba, con la cúpula, el órgano y parte de la gran sala que acabas de visitar desde abajo.
El dormitorio de Isabel López
Uno de los dormitorios que puedes visitar es el de Isabel López, esposa de Eusebi Güell. La decoración de esta habitación es diferente a la de otras partes del palacio.
Aquí encontramos decoración de hierro forjado con las iniciales de los propietarios y la palabra «Salve». También se conserva una de las pocas piezas de mobiliario que Gaudí diseñó para el palacio: una chaise longue.
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Desde este pequeño espacio, que se abre hacia el salón central, Isabel podía seguir la misa sin tener que bajar hasta la planta noble.
Los dormitorios y la sala de estudio de los hijos Güell López
Después llegamos a los dormitorios de los hijos de la familia Güell López, donde podrás conocer mejor cómo eran los muebles y objetos utilizados por las familias de clase alta de finales del siglo XIX.
Una de las habitaciones nos acerca a la historia de Isabel Güell López, la hija mayor de la familia, que estudió piano y órgano y también fue compositora. En esta habitación también destaca una pequeña tribuna cerrada con unas bonitas vidrieras en las que aparecen referencias a Hamlet y Macbeth.
El dormitorio de Eusebi Güell
También podrás entrar en el dormitorio de Eusebi Güell, que está comunicado con el dormitorio de su esposa y mantiene una distribución similar a la del resto de habitaciones privadas. Además, la habitación aún conserva una de las chimeneas que Gaudí diseñó para los dormitorios.
También existe una pequeña tribuna orientada hacia el salón central. Una vez más, desde una habitación privada puedes volver a contemplar el espacio principal del palacio.
El desván
Antes de llegar a la azotea pasarás por el desván. Es una zona mucho más funcional que las habitaciones que acabas de visitar y en ella se realizaban muchas de las tareas domésticas de la casa.
En esta planta también podrás ver una exposición dedicada a la arquitectura de Gaudí y a la evolución de sus edificios. Me gustó mucho esta parte porque permite ver cómo fue evolucionando la arquitectura de Gaudí y cómo algunas de sus ideas aparecen después en otras obras.
La azotea
La visita termina en la azotea del Palau Güell, una de las zonas más conocidas del edificio. Aquí encontrarás las famosas chimeneas que seguramente hayas visto en muchas fotografías.
Gaudí convirtió un elemento tan funcional como una chimenea en una auténtica escultura. Hay diferentes formas, tamaños y colores, y muchas están cubiertas con pequeños fragmentos de cerámica, vidrio y otros materiales. Algunas son bastante sencillas, mientras que otras están completamente decoradas con trencadís.
Este uso del trencadís es interesante porque aquí encontramos uno de los primeros ejemplos de esta técnica en la obra de Gaudí. Más adelante la utilizaría de una forma mucho más conocida en lugares como el Park Güell.
Te recomiendo dar una vuelta por la azotea y fijarte en todas ellas, porque prácticamente ninguna es igual.
En el centro destaca una enorme estructura de unos 15 metros de altura. Es la aguja que cubre el salón central y que también permite iluminar este espacio desde arriba. Está revestida con un material procedente de los hornos de cal que tenía Eusebi Güell en El Garraf.
Desde aquí también tendrás buenas vistas de Barcelona y podrás ver cómo el Palau Güell queda integrado entre los edificios del centro de la ciudad.
