Ruta estatuas famosas de Oviedo
Una de las cosas que más me gusta hacer cuando visito una ciudad es buscar rutas alternativas. Siento que es otra forma de conocerla y, en este caso, descubrir Oviedo a través de sus esculturas y de las historias que hay detrás de ellas.
Al igual que ocurre con la ruta de lugares que ver en Oviedo en un día, con esta ruta escultórica también pasarás por algunos de los lugares imprescindibles de la ciudad, como la Catedral, el Teatro Campoamor, el mercado del Fontán o el Campo San Francisco.
Con más de 100 esculturas repartidas por sus calles y plazas, Oviedo es una ciudad que ha dedicado monumentos a personajes que forman parte de la historia de Asturias. Aunque podrás completar esta ruta en poco más de una hora, si te paras a hacer fotos y a leer el artículo para conocer la historia de cada escultura, seguramente necesites un poco más de tiempo.
1. La Bella Lola, la primera parada de la ruta
Empieza esta ruta escultórica por Oviedo visitando la plaza del Fontán, una de las plazas más bonitas de la ciudad.
Aquí encontrarás a una mujer sentada en un banco, aparentemente perdida en sus pensamientos. Es La Bella Lola, una escultura de Carmen Fraile que llegó a Oviedo en 2009 como regalo de Torrevieja con motivo del hermanamiento entre ambas ciudades.
La figura es una réplica de la que puedes encontrar en el paseo marítimo de Torrevieja y representa a aquellas mujeres que cada día miraban al horizonte, esperando ver regresar a quienes un día habían partido.
Plaza del Fontán
2. Las Vendedoras del Fontán
A pocos pasos llegarás a la plaza Daoiz y Velarde, donde encontrarás las Vendedoras del Fontán, de Amado González Hevia «Favila».
Esta escultura representa a dos mujeres que aparecen junto a piezas de cerámica, evocando a aquellas vendedoras que llegaban desde Faro para ofrecer sus productos en Oviedo. La escultura se instaló en 1996 y recuerda la actividad comercial que durante generaciones tuvo lugar en esta plaza.
La escultura no podría estar en un mejor lugar, ya que se encuentra donde se instala el mercado de Oviedo. Desde hace siglos, este ha sido un espacio comercial en el que se ponen a la venta productos agrícolas, ganaderos y artesanía asturiana.
Plaza Daoiz y Velarde
3. El León Guasón
En poco menos de dos minutos llegarás a la plaza de la Constitución, donde encontrarás la escultura de un león. Custodiando la puerta del Ayuntamiento verás al León Guasón.
El animal formaba parte de una antigua fuente de cuatro caños que estuvo en esta plaza hasta que fue demolida en el siglo XIX. Lo de «guasón» tiene que ver con su peculiar expresión: si te fijas en el rostro, parece que el león está sonriendo.
Plaza de la Constitución
4. La Pescadera
Siguiendo esta ruta de las esculturas de Oviedo llegarás hasta la plaza de Trascorrales, donde verás la escultura de una mujer sentada junto a una cesta de peces. Se trata de La Pescadera, obra de Sebastián Miranda.
La figura homenajea a la «Cachucha», una conocida pescadera gijonesa que también aparece en El Retablo del Mar, una de las obras más importantes de este escultor.
Plaza de Teascorrales
5. El Vendedor de Pescado
Justo enfrente, en el edificio rojo, encontrarás el Vendedor de Pescado, de José Antonio García Prieto «Llonguera».
La escena vuelve a llevarnos al mundo de los mercados y de los oficios tradicionales: un vendedor ofrece su mercancía en una plaza o lonja.
Y es que, como has podido ver, estas esculturas también nos recuerdan cómo algunos oficios que un día fueron imprescindibles para la vida cotidiana de Oviedo han ido desapareciendo con el paso de los años
6. La Lechera
Y si sigues caminando por la plaza también descubrirás a La Lechera, de Manuel García Linares.
Aquí no encontrarás a una mujer cualquiera, sino el recuerdo de una escena que durante décadas formó parte de la vida cotidiana de Oviedo: una mujer que llegaba a la ciudad con su burro, cargado de leche, para repartirla entre sus vecinos.
La escultura se instaló en 1996 y homenajea a las lecheras que continuaron desempeñando este trabajo hasta los años setenta.
7. La Regenta
Desde aquí tendrás que caminar hacia la plaza de Alfonso II el Casto, frente a la Catedral. Y allí encontrarás a uno de los personajes literarios más importantes de Oviedo: La Regenta.
La escultura, de Mauro Álvarez, llegó a la plaza en 1997 y recrea a una dama de finales del siglo XIX que podría ser la propia Ana Ozores, protagonista de la novela de Leopoldo Alas «Clarín».
La relación con Oviedo no es casual. La ciudad que aparece en La Regenta es Vetusta, el nombre literario que Clarín utilizó para retratar una ciudad de provincias que guarda muchos paralelismos con Oviedo.
Por eso, cuando te pongas junto a la escultura para hacerte una de las mejores fotos de Oviedo y mires hacia la catedral, tendrás ante ti uno de los escenarios más hermosos que quedaron retratados en la novela.
Plaza de Alfonso II El Castro
8. El Regreso de Williams B. Arrensberg, el famoso Viajero
En la plaza de Porlier encontrarás una de las estatuas más famosas de Oviedo. Aunque su nombre oficial es El Regreso de Williams B. Arrensberg, casi todo el mundo la conoce como El Viajero.
Eduardo Úrculo la instaló en esta plaza en 1993. Verás a un hombre con sombrero y gabán, lleno de maletas y con un paraguas, como si acabara de llegar a la ciudad.
Ponte junto a él y sigue su mirada hasta la catedral. Por un instante, parecerá que tú también acabas de llegar a Oviedo y te encuentras admirando uno de los grandes símbolos de la ciudad.
Plaza de Porlier

9. Mujer Sentada
Caminando por la Calle San Francisco encontrarás la Mujer Sentada, de Manolo Hugué, una figura que descansa en el suelo en una postura característica de la obra del escultor.
Es una pieza más discreta que otras de la ruta escultórica por Oviedo, pero es fácil de encontrar, ya que se encuentra frente al edificio histórico de la Universidad de Oviedo.
Calle San Francisco
10. Los Asturcones
Al llegar a la plaza de la Escandalera te encontrarás con tres figuras. Son los Asturcones, de Manolo Valdés.
El conjunto está formado por tres caballos asturcones a tamaño real, pero bajo una representación abstracta y minimalista. El escultor decidió colocarlos formando una especie de triángulo, creando la sensación de que los animales están juntos y mantienen una especie de diálogo entre ellos.
Los asturcones son una raza de caballo pequeña y originaria de Asturias, tradicionalmente vinculada a la Sierra del Sueve.
Plaza de la Escandalera
11. La Maternidad de Botero
En la misma plaza verás otra de las estatuas más famosas de Oviedo: La Maternidad, de Fernando Botero.
Las formas voluminosas de la madre y el niño son reconocibles a simple vista como parte del particular universo de Botero. La escultura, de bronce, mide 2,46 metros y pesa unos 800 kilos. Se instaló en Oviedo en 1996.
Plaza de la Escandalera
12. Encarna con Chiquilín
Frente a la escultura anterior encontrarás el Campo San Francisco. Paseando entre sus verdes árboles y mirando hacia la fuente, descubrirás La Encarna con Chiquilín, de Sebastián Miranda.
Una madre aparece amamantando a un niño en una escena con toda naturalidad. Sin embargo, no es la única versión que existe en Oviedo. Hay otras dos réplicas de esta escultura, una en la plaza de Carlos Osoro Sierra y otra en San Claudio.
Campo San Francisco

13. José Tartiere
A las afueras del parque y continuando esta ruta de las esculturas de Oviedo descubrirás a José Tartiere, una figura fundamental para entender el desarrollo industrial de Asturias.
En este caso, Víctor Hevia lo representa sentado y en un tono más oscuro, acompañado de varias figuras de Álvarez Laviada de matices más claros.
Tartiere estuvo detrás de numerosas iniciativas empresariales y económicas, entre ellas la Sociedad Santa Bárbara, Saltos de Agua de Somiedo, el Ferrocarril Vasco-Asturiano y el Banco de Asturias.

14. La Fuente de Clarín
Al regresar al interior del parque encontrarás la Fuente de Clarín, dedicada a Leopoldo Alas «Clarín».
El escritor fue autor de La Regenta, la novela que convirtió a Oviedo en la literaria Vetusta, y también fue catedrático de la Universidad de Oviedo.
Después de haberte hecho una foto con la Regenta frente a la Catedral, resulta casi inevitable encontrarte ahora con la escultura de su creador.

15. Mafalda
Y por fin llegarás hasta una de las esculturas más importantes que ver en Oviedo: Mafalda.
La encontrarás sentada en un banco del Campo San Francisco, mirando hacia el estanque de los patos. La escultura fue inaugurada el 23 de octubre de 2014, coincidiendo con la presencia en Oviedo de Quino, su creador, que ese año recibió el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades.
Aprovecha y siéntate junto a Mafalda para hacerte una foto con ella. Convertida en uno de los personajes más queridos del parque, también es uno de los recuerdos más bonitos que puedes llevarte de Oviedo.
16. Armando Palacio Valdés
Otra de las esculturas más importantes que ver en el Campo San Francisco es el busto dedicado al escritor Armando Palacio Valdés, obra de Gerardo Zaragoza.
El Ayuntamiento de Oviedo encargó la pieza para conmemorar el centenario del nacimiento del escritor, autor, entre otras obras, de El Maestrante, ambientada en Oviedo.
17. El general Sabino Fernández Campo
Dejando atrás el parque, a la salida, encontrarás al general Sabino Fernández Campo, obra de Víctor Ochoa Sierra.
La figura recuerda al Conde de Latores, que llegó a ocupar los cargos de secretario general y jefe de la Casa de Su Majestad el Rey. También estuvo entre los impulsores de la creación de la Fundación Príncipe de Asturias.

18. Woody Allen
Otra de las esculturas más famosas que ver en Oviedo la encontrarás en la calle Milicias Nacionales. Es Woody Allen, una de las figuras más reconocibles de la ciudad.
La figura, obra de Vicente Menéndez Prendes «Santarúa», apareció en la ciudad en 2003 y está fundida en bronce.
¿Y por qué tiene una estatua en Oviedo?
La respuesta está en la relación que el cineasta estableció con la ciudad después de visitarla en 2002 para recoger el entonces Premio Príncipe de Asturias de las Artes. Durante aquella visita habló de Oviedo en términos muy elogiosos, y la ciudad quiso devolverle el cumplido de una manera bastante más permanente.
Así que sí: puedes encontrarte con Woody Allen paseando por el centro de Oviedo.
Calle Milicias Nacionales
19. El Diestro
Continúa hacia la calle Pelayo y encontrarás El Diestro, de Miguel Ortiz Berrocal.
Con esta escultura cambia completamente el lenguaje de la ruta escultórica por Oviedo. La figura no reproduce un torero de manera tradicional, sino que juega con volúmenes antropomórficos y formas articuladas para construir su torso.
Calle Pelayo
20. La Bailarina
A pocos pasos y frente a la fachada del Teatro Campoamor encontrarás La Bailarina, de Santiago de Santiago.
La escultura, instalada en 2011, muestra a una mujer ejecutando un paso de danza y está fundida en bronce pulido.
Desde luego, no es casualidad que la escultura de una bailarina haya acabado aquí.
21. Culis Monumentalibus
Al darte media vuelta, y en medio de toda la calle, verás el Culis Monumentalibus, de Eduardo Úrculo. Sí, el nombre hace referencia justo a lo que estás pensando.
La escultura alcanza los cuatro metros de altura, pesa alrededor de una tonelada y muestra unas enormes nalgas sobre unas piernas igualmente monumentales. La figura es prácticamente idéntica por delante y por detrás.
Llegó a la calle Pelayo en 2001 y forma parte de aquella idea de convertir Oviedo en un museo al aire libre. Y, sinceramente, es imposible pasar por delante sin mirarla.
22. Esperanza Caminando
A pocos pasos darás con Esperanza Caminando, de Julio López Hernández. La figura muestra a una estudiante que avanza mientras lee un libro y lleva consigo una libreta y una carpeta.
Y si paseas de noche por esta calle, verás a la estudiante bajo la farola que ilumina la entrada del Teatro Campoamor. Al caer la noche, la escultura adquiere un aire mucho más íntimo y casi onírico.
23. Plácido Álvarez-Buylla Godino
La ruta de las esculturas de Oviedo continúa hacia la plaza del Carbayón. Aquí encontrarás a Plácido Álvarez-Buylla Godino, médico ovetense retratado por Gerardo Zaragoza.
El personaje sostiene un libro mientras apoya el otro brazo sobre un tronco que evoca al antiguo Carbayón, el enorme roble que dio nombre a la zona de la calle Uría y que terminó siendo talado a finales del siglo XIX.
Plaza del Carbayón
24. La Pensadora
Antes de dejar atrás la plaza tendrás que encontrar a La Pensadora, de José Luis Fernández. La encontrarás sentada, con las piernas cruzadas, la cabeza apoyada sobre una mano y la mirada perdida.
Es una figura que invita precisamente a eso: a parar un momento.
La escultura tiene su origen en una obra anterior del propio José Luis Fernández y se ha convertido en una de las piezas más conocidas que encontrarás cerca del Teatro Campoamor.
25. Relieves del Instituto Nacional de Previsión
Desde la escultura anterior, si levantas la mirada y te fijas en el edificio blanco que tienes enfrente, descubrirás los Relieves del Instituto Nacional de Previsión, de Faustino Goicochea Aguirre.
Son tres relieves en los que aparecen diferentes figuras representando diferentes trabajos. En la escena superior encontrarás referencias al trabajo industrial, mientras que la inferior muestra el trabajo rural.
26. La Concordia
Sin dejar de buscar con la mirada, bajo los tres relieves, en la plaza donde también encontrarás las letras azules de Oviedo, se encuentra La Concordia, de Esperanza D’Ors, decorando la rotonda con bellas flores.
Siete figuras -cuatro mujeres y tres hombres- avanzan juntas mirando hacia delante.
La idea que hay detrás de la obra está relacionada con la igualdad entre hombres y mujeres: las figuras humanas aparecen unidas, sin que ninguna destaque sobre las demás.
27. Amigos
Dejando atrás esta zona donde habían varias esculturas que ver, camina hasta la plaza Juan XXIII. En ella encontrarás Amigos, de Santiago de Santiago.
Dos figuras, un hombre y una mujer, aparecen desnudas, de pie y cogidas de la mano. Si te fijas, ninguno de los dos tiene rasgos en el rostro.
Plaza Juan XXIII
28. La Gitana
Después continúa hacia la calle Jovellanos-Gascona. Aquí descubrirás La Gitana, una escultura de Sebastián Miranda.
La figura muestra a una mujer mayor con un pañuelo en la cabeza, una cesta en el brazo y la otra mano apoyada sobre la cintura. La obra se instaló en 2005 y fue la propia asociación de sidrerías de la calle Gascona la que solicitó al Ayuntamiento su colocación.
Calle Jovellanos-Gascona
29. Gaspar Melchor de Jovellanos
Siguiendo por la calle Jovellanos encontrarás un monumento dedicado al propio Gaspar Melchor de Jovellanos.
No es una estatua al uso, sino un monolito con una dedicatoria. A ambos lados aparecen los escudos del Principado de Asturias y de la Casa de Jovellanos, mientras que en el frontón encontrarás las armas reales.
Calle Jovellanos
30. Fray Benito Jerónimo Feijoo
Ya en la última parte de esta ruta escultórica por Oviedo llegarás a la plaza Feijoo. Aquí encontrarás a Fray Benito Jerónimo Feijoo, obra de Gerardo Zaragoza.
El pensador aparece en actitud reflexiva, con una mano apoyada en la barbilla mientras sostiene un libro con la otra. Feijoo fue catedrático de la Universidad de Oviedo y pasó más de cincuenta años en el antiguo Monasterio de San Vicente, actual sede del Museo Arqueológico de Asturias.
Plaza Feijoo
31. Alfonso II y el final de la ruta
Y llegamos al último punto. Al margen izquierdo de la Catedral de Oviedo encontrarás la escultura de Alfonso II, obra de Víctor Hevia.
El monarca ocupa un lugar fundamental en la historia de la ciudad: durante su reinado Oviedo se convirtió en capital del Reino y recibió un importante impulso monumental.
Pero antes de dar por finalizada la ruta, mira detrás de la escultura. Allí encontrarás el Jardín de los Reyes, donde aparecen representados los monarcas de la Monarquía Asturiana.
Mapa Ruta Estatuas Oviedo
La ruta de las esculturas de Oviedo empieza en la plaza del Fontán y pasa por Daoiz y Velarde, la plaza de la Constitución, Trascorrales, Porlier, la Escandalera y el Campo San Francisco.
Después continúa por las calles Milicias Nacionales, Pelayo, Jovellanos y Gascona hasta terminar en la Catedral de Oviedo.
Lo mejor es que no tendrás que desviarte demasiado de tu recorrido por el centro histórico. De hecho, esta es una de las mejores formas de descubrir Oviedo de una forma diferente.
¿Merece la pena hacer la Ruta de las Estatuas de Oviedo?
Yo creo que sí, sobretodo si es tu primera visita a Oviedo.
No porque tengas que ir buscando una escultura detrás de otra como si estuvieras coleccionando cromos, sino porque esta ruta te permite pasear por el centro de una manera diferente.
Mientras caminas hacia la Catedral descubrirás antiguos oficios, personajes históricos, escritores, artistas y figuras mucho más contemporáneas. Y lo mejor es que muchas de ellas se mimetizan con la ciudad.
El recorrido oficial que propone el ayuntamiento de Oviedo dura una hora, aunque a mí me llevó cerca de dos horas completarlo.
¿Hay más estatuas que ver en Oviedo?
Desde luego que sí. Sin embargo, en esta ruta, y me atrevería a decir que en un día entero, es imposible verlas todas.
El propio Ayuntamiento señala otros lugares donde puedes continuar con este particular paseo por el arte urbano, entre ellos el resto del Campo San Francisco, la Losa de la Estación de Renfe, el Parque del Oeste, La Florida, el Campillín o El Milán.
De hecho, existen más de un centenar de esculturas repartidas por las calles de Oviedo, por lo que este recorrido es solo una pequeña introducción a una de las singularidades más curiosas de la ciudad.
Y quizá esa sea la mejor manera de terminar esta ruta: dejando de mirar Oviedo únicamente como una ciudad de monumentos y empezando a fijarte también en las pequeñas historias que aparecen en sus calles.